jueves, 2 de junio de 2011

4. Enamorado al despertar.

4. De Renato Prilidiano a Ella.

Ordenada, en su más antiguo y preciado velador, una vela, una pluma y aquella hoja, con letras suaves y cuidada caligrafía, como si quien la escribió hubiese querido dibujar cada letra, al costado de su cama, hela ahí.

Poema I.

"Voy a dar un último vistazo hacia donde ya he mirado decenas de veces,
solo por buscarte donde ya te he buscado, solo por seguir buscando, solo por buscar.
Solo solitario por no encontrarte, a ratos triste y a ratos también.
Solo solitario, pues aun no estás.

Dejate ver, te empiezo a extrañar,
a tu suave voz que no conozco, a tus lentos besos que no me has dado.
Pienso en ti cada vez que pienso. Recuerdo tu mirada, ya no la recuerdo,
asi fue el cómo te conoci. Asi fue el cuándo te conoci.

Vengo de donde voy, voy hacia donde vengo,
ya he estado aca y ya he estado alla.
Sigo tu rastro, dando vueltas en forma de espiral,
tan infinito como esta espera,
dando vueltas, solo por girar.

Husmeo, ¿dónde estás?,
¿vives en un lugar que aun no existe?
¿vives en un lugar que existió?
¿me ves? ¿me espias? mientras de antorcha y brujula soy incansable explorador.
Se que estás ahi, en alguna parte, te presiento, eres increíble, lo sé.

Ansio conocerte, de ver, de tocar, de oir.
A ti, al desorden de tus lunares, al movimiento de tu rostro cuando sonries.
Al color del mundo en tus ojos.
Ansio conocerte, de entender, de encantar, de querer.

Vives en mi mente cuando pienso en ti,
me convierto en un pensamiento para estar contigo, quiero volar,
¿sabes volar?, conozco un cielo donde podría llevarte.
Si no sabes volar bajaría el cielo por ti.

Todas las noches entre mis sueños, te conozco y te olvido.
Quizas vivo olvidandote desde que sueño,
quizas vivo conociendote desde que olvido.
Pero aquella noche pude recordar, no a ti, no a tu voz,
recordar lo que probocan en mi pecho
Es increible esta sensación, tan infinita en un cuerpo tan pequeño.

De noche, bajo el tibio aire en movimiento, preparo nuestra cita nocturna,
única en espera, única en silencio.
Recostado en mi espalda de tal forma que respirar acaricie el alma.

Me pregunto a donde van los recuerdos que se marchan,
quizas hacia las estrellas, por lejania
o hacia el pasado por irrecuperable. Pero se que vendran.
Primero tus recuerdos, y luego tú.

Y te reconoceré, amada y desconocida,
eres mi esperanza pero te llamo mi vida.
Por el momento sigo buscando.
Vengo de donde voy, voy hacia donde vengo.
Sigo buscando y lo continuaré haciendo".

De Renato Prilidiano para Ella.

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